Llave. A menudo, los sueños tropiezan con la realidad. Esto es lo que parece ocurrirles a los nuevos dueños de Spanair, un grupo de inversores catalanes amparados por la Generalitat y el Ayuntamiento de Barcelona, cuyo proyecto para configurar una aerolínea catalana amenaza con convertirse en una utopía por culpa de la recesión y de la falta de inversores dispuestos a arriesgar su dinero.
Resultan muy significativas las palabras pronunciadas ayer por el presidente de la compañía, Ferran Soriano, quien insiste en que el futuro de Spanair pasa, bien por salir a bolsa, bien por integrarse en otro grupo aéreo.
Soriano tiene, incluso, su propio y eventual candidato, Lufthansa, argumentando que la aerolínea germana ha efectuado compras en los últimos años y que, aunque dispone de varios centros de conexión de vuelos internacionales, le vendría muy bien contar con un hub en el sur de Europa, que es el papel que se quiere otorgar al aeropuerto de El Prat.
Los planes de Soriano suenan bien, pero del dicho al hecho puede haber mucho trecho. Para salir a bolsa, Spanair, compañía que nunca ha conocido la rentabilidad, tiene primero que impulsar un proyecto empresarial atractivo y viable, mientras que aún está por ver si un gigante como Lufhtansa estaría dispuesto a recoger el guante y adquirir una empresa de la que su anterior propietario, SAS, no obtuvo más que sinsabores y pérdidas, y cuyo futuro estaría vinculado a un proyecto más político que empresarial. Soriano señala la salida a bolsa o Lufthansa como el futuro de Spanair Fuente Expansión 19-02-10
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